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La ventana

Una señora llama a la recepción del hotel:  - ¡Por favor vengan rápido que estoy discutiendo con mi esposa y ella dice que se va a lanzar por la ventana! - Ahora mismo avisamos a la policía. - No hace falta, la ventana no abre y eso es un problema de mantenimiento del hotel.

El robo de pan

Pregunta el Juez al acusado:

- ¿Así que robó las barras de pan porque tenía hambre?
- Sí, señor juez.
- ¿Y por qué además se llevó el dinero que había en la caja? 
- Porque no sólo de pan vive el hombre

Los equipos de remo

Cuentas las crónicas que se celebró una competición de remo entre dos equipos formado por trabajadores de una multinacional japonesa con instalaciones en España y Japón. Uno de los equipos estaba compuesto por la delegación española y el otro por la delegación japonesa. Se dio la salida y los remeros nipones empezaron a destacar desde el primer momento. Llegaron a la meta y el equipo español lo hizo con una hora de retraso sobre los japoneses. 
De vuelta a casa los directores españoles se reunieron con la presidencia para analizar las causas de tan bochornosa actuación y llegaron a la siguiente conclusión:  - Se ha podido detectar que en el equipo nipón había un jefe y diez remeros mientras que en el equipo español había diez jefes y un remero, por lo que para el próximo año se tomarán las medidas adecuadas. 
Al año siguiente se da de nuevo la salida y nuevamente el equipo japonés se empieza a destacar desde la primera remada. El equipo español llegó esta vez con dos horas de retraso…

Implante biónico

Un millonario que casi no oía ya por la edad, decide someterse a una intervención quirúrgica novedosa para recuperar gran parte de su audición con un implante biónico sin avisar a su familia que creía que estaba en una reunión en el extranjero. Tras un par de semanas de recuperación en una cámara aislada, el hombre recibe el alta para integrarse en la sociedad con su nueva audición. A la semana el millonario vuelve a la clínica a pasar la primera revisión y el doctor se dirige a él:
- Dígame, ¿funciona bien su nuevo aparato?  - Sí, es muy bueno.  - ¿Le pareció bien a su familia?  - Todavía no lo saben. Pero ya cambié tres veces mi testamento.

Brazo roto

- Doctor, doctor, me he roto el brazo en varios sitios.
- Pues yo de usted no volvería a esos sitios.

Enterrar a la suegra

- Te veo muy nervioso, ¿qué te pasa?
- Vengo de enterrar a mi suegra.
- Pero bueno, no es para tanto.
- Ya, es que la condenada no se dejaba enterrar.

Última voluntad

El marido, moribundo, a su mujer:  
- Quiero que cumplas mi última voluntad. En cuanto te quites el luto debes casarte con Manolo.  - ¡Pero si es tu mayor enemigo!  - Ya, por eso.